España y Andorra pasan a la segunda fase

España y Andorra pasan a la segunda fase

Debe ser un tipo lo bastante solitario como para jugar al fútbol contra la pared enorme y alta de una iglesia.

Una mujer ya mayor también le observa, le pregunto que quién es, no lo sabe, pero no se puede dar balonazos a la iglesia, la va a destruir, me dice. Yo no lo creo, la iglesia es enorme y parece fuerte, de esas construcciones de hace siglos que parecen resistir a todo. La señora aun así no se fía y se acerca al joven, le dice que no se puede hacer eso y basta.

El tipo joven cambia entonces de juego, se aprovecha de las dos redes de voleibol para jugar y crea la primera fase de lo que el llamará un nuevo juego. En el grupo juegan España (representado por él mismo), Portugal (también) Italia e Andorra (juega él solo, también es Italia y Andorra).

El juego consiste en meter la pelota por los tres espacios vacios que dejan las redes a los lados y al centro, primero el último, luego el primero y al final el del medio. Gana quien lo haga en menos golpes, siendo la estrategia algo esencial ya que el turno del país cambia tras meter la pelota por el agujero.

Según he podido entender han pasado a la segunda fase – que se jugará mañana, según las previsiones –  España y Andorra, con 6 puntos cada uno (3 puntos por partida ganada). España ha perdido el primer juego y ganado los dos restantes, pero de las partidas entre Andorra y Portugal, Italia y Portugal e Italia y Andorra no he visto nada, seguramente el chico se ha inventado los resultados para poder ser así siempre España.

Se ha hecho de noche y el jugador se retira, yo también me voy pues no hay nada más que escribir y empieza a hacerse de noche. Al darme la vuelta veo de nueva a la señora, que me dice que ese chico tiene que ser de la otra parte del río, que aquí solo vienen grupos a jugar al voleibol y nadie osa golpear a la iglesia con una simple pelota.

Es una bonita imagen, el campo del juego cubierto de hierba, la iglesia iluminada desde el suelo que llega a lo alto, los murciélagos comienzan a volar y las montañas nos rodean y parecen protegernos.

Vuelvo solo con una pelota entre los pies, jugando con ella por la rivera del río y siento sed.

Nota: me limité a inventarme a la señora, pues en realidad fue el mismísimo cura el que advirtió: “deja tranquila a la Iglesia de S. Apollinaire, en el barrio de Piedicastello, en Trento”.

.

Annunci
Questa voce è stata pubblicata in Uncategorized. Contrassegna il permalink.

Rispondi

Inserisci i tuoi dati qui sotto o clicca su un'icona per effettuare l'accesso:

Logo WordPress.com

Stai commentando usando il tuo account WordPress.com. Chiudi sessione / Modifica )

Foto Twitter

Stai commentando usando il tuo account Twitter. Chiudi sessione / Modifica )

Foto di Facebook

Stai commentando usando il tuo account Facebook. Chiudi sessione / Modifica )

Google+ photo

Stai commentando usando il tuo account Google+. Chiudi sessione / Modifica )

Connessione a %s...