Por inferior que sea la ficción al sueño

“Por inferior que sea la ficción al sueño”

Cesare Pavese, El trabajo de vivir ( El oficio de vivir )

Cesare Pavese dice: por inferior que sea la ficción al sueño.

Lo bonito está en el inicio por inferior que sea, pues ya que es imposible crear ficciones tan complejas como los sueños al menos lo intentaremos por inferiores que sean las ficciones a los sueños.

El primer texto está formado por una frase extensa inicial, única. Fue escrito el nueve de noviembre de 2013.

El segundo texto está formado por decenas de frases, es un texto destruido por el tiempo. Fue escrito el doce de julio de 2012.

Ambos textos se basan en ambos sueños.

Aun así.

Soñé que tenía que ir con los niños a un hotel cerca del mar, tú venias con nosotros pero yo tenía que trabajar allí, tú ibas a correr por la playa – lo hacías descalzo y te gustaba jugar a pasar por esas lenguas de agua que se crean en las playas extensas de arena fina –  y yo no hacía nada más que pensar en verte – los niños jugaban en la playa con las olas que se alzaban –, tú debías de seguir corriendo o caminando después del esfuerzo y te buscaba, no te encontraba, al final te vi – ya estabas cerca, venías andando hacia mí – y estabas mojado por haber entrado en el mar antes de venir por fin a verme, y no tenías una toalla, entonces yo me quité el jersey – ese que te gusta tanto de rayas rosas, blancas horizontales y amplias – y te sequé con él – porque en todo este tiempo del sueño se había ido el sol y hacia frío y yo me preocupaba por ti, era el único jersey que tenía para los siete días que nos quedábamos allí, pero luego pensé: me da exactamente igual, y te besaba y abrazaba muchísimo porque te había echado muchísimo de menos buscándote y no encontrándote.

Tu amigo Armandito estaba en mi casa y llevaba un casco de astronauta en la cabeza, él venía del Espacio Exterior. Me decía que venía a decirme que tú habías recorrido todo el mundo buscándome, habías construido tu propia nave espacial e ido a ese Espacio Exterior del que él también venía. Habías encontrado muchos planetas y diferentes seres vivos, contra los cuales luchaste para poder volver a la Tierra.

Tu gran amigo me decía que quedaba poco para que llegases a mi casa.

Parecía que hacía mucho que no nos veíamos porque yo creía que ya te habías olvidado de mí. Pero Armandito había venido para contarme toda tu aventura para volver a encontrarme.

Yo estaba muy ilusionada porque creía que ya no te acordabas de mí y solo pensaba en tenerte de vuelta. Al final llegaste aquí. Me traías una estrella del mar. Roja, muy bonita.

Nos amábamos mucho, como si nunca nos hubiéramos separado. Nos besábamos mucho, nos abrazábamos muy fuerte.

Te decía que muchas gracias por haber vuelto. Que estaba muy emocionada por haber hecho todo aquello para reencontrarme. Te decía que tú eras lo mejor de la vida, aquí en la Tierra.

Entonces te decía que escribieses un libro para contar toda tu aventura. Pero a ti no te gustaba esa idea. No decías nada. Estabas muy serio.

Estábamos en mi habitación – aquí en la Tierra – cuando te dije eso. También estaba Armandito y veía cuanto nos queríamos.

Armandito estaba sentado con la piernas cruzadas en mi cama con un ordenador escribiendo ya el guión de su próxima película basado en nuestra historia.

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